Page 523 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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una encina no  muy alta, ven  a una graciosa
               señora envuelta en una luz esplendorosa, más
               brillante que el sol, pero que no ciega la vista.

                     Deslumbrados, los niños estaban prestos a
               emprender la huida, cuando la aparición le dijo:

               «No tengáis miedo, no os hare ningún daño.»

                     Los niños entonces no huyen y la visión de
               la señora era de una soberana belleza, parecía
               tener entre 15 o 16 años, vestía una túnica
               blanca como la nieve amarrada al cuello por un
               cordón dorado que descendía hasta el suelo a la
               altura  de  los  pies,  que  apenas  se  veían

               suavemente  apoyados  sobre  las  ramas  de  la
               encina.

                     Un velo en forma de manto, también blanco
               recamado en oro, le cubría de la cabeza hasta
               los pies. Tenía las manos juntas a la altura del
               pecho  en  actitud  de  oración  y  de  la  mano

               derecha pendía un rosario de perlas luminosas
               con  cruz  y  crucero  de  plata.  Su  rostro
               resplandeciente denotaba una cierta tristeza.

                     Después de algunos momentos de quietud,
               Lucia se atrevió a preguntarle:

                     ¿De dónde vienes?


                     Vengo del cielo, dijo



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