Page 75 - Libro Nuestra Señora de La Estrella
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pureza y copares de amor: de nuestros cuerpos que sean
templos vivos, en donde more el Dios Trino y Uno; de
nuestras almas, sagrarios donde oremos, adoremos y
sirvamos a nuestro Dios con humilde abnegación.
Toma posesión como Reina de nuestros hogares para
que no sucumban al ímpetu pagano que amenaza con
destronar a Dios y desterrar la santidad de las familias.
Santifica a tus sacerdotes para que sean luz del
mundo y sal de la tierra.
Guía con la luz de tu Divino Hijo a los gobernantes de
nuestro pueblo; sostén y defiende a nuestros hombres de
trabajo para que permanezcan fieles a la fe de sus mayores,
santifiquen sus vidas con el cumplimiento de los
divinos preceptos y construyan la patria en el orden y la
paz.
Sé la tutora de la juventud universitaria y de la niñez
estudiosa; ilumina las aulas en donde enseña a los
hombres con la Luz del Espíritu Divino. Que la ciencia
adore a Dios en beneficio del progreso y de la paz de la
nación colombiana y que las pujantes juventudes de hoy,
sean dignas de Cristo y de su Iglesia.
Defiéndenos de la herejía protestante y del monstruo
comunista. Que Antioquia sea tuya para siempre. Tú eres
el objeto de nuestros ardientes amores, la gloria de nuestro
afán constante; nuestra ambición más grande que se
extiendan los dominios de tu amor. Guarda nuestra vida
en el precioso relicario de tu tierno corazón. Acompáñanos
hasta la tumba amiga y ábrenos con mano blanda, las
ambicionadas puertas de la gloria. Amen.
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