Page 171 - San Luis Bertrán Eixarch
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Todo lo anterior hizo que los gobiernos se

            vieran con las manos libres para asumir una
            posición cada vez más fuerte basada en
            interpretaciones jurídicas elásticas, el espionaje

            y abuso del poder. Esta fuerza siniestra que
            adquirió el Estado, es codiciada por toda clase de
            oportunistas, haciendo que el ejercicio de la

            política perdiera su carácter nobilitante.
                  Hoy en día ese control estatal llegó hasta
            definir la moral individual en sus aspectos más

            íntimos y decretar como debe entenderse y
            practicarse. Incluso es el Estado quien dice qué

            debe entenderse por moral cristiana (Sentencia
            No. C-224/94, de la Corte Constitucional).
                  Así, convertido el Estado en dueño
            absoluto de la moral social e individual, todo es

            dominado de manera práctica por la llamada
            ―moral oficial‖ que es la transitoria del partido

            que se encuentre gobernando.
                  El Estado, dejó de ser el servidor de la
            familia que es su razón de existir, y se convirtió
            en el perseguidor de ella, buscando

            afanosamente con codicia la forma de
            constituirse a sí mismo como la fuente de su

            propia legitimidad.


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