Page 210 - San Luis Bertrán Eixarch
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que hizo Jesús, que si se escribieran una por una, me

            parece que no cabrían en el mundo los libros que
            habrían de escribirse». Y al instante en que colocó
            el papel sobre su frente, se sintió un estrépito y

            toda la casa se cimbró como si hubiera un
            temblor de tierra. El difunto revivió y
            completamente lúcido se confesó, recibió el

            viático y murió.
                  Algunas personas de la sociedad de
            Cartagena, de esas que siempre tienen

            pensamientos pesimistas, comenzaron a decir
            que este estruendo ocurrido en la casa de

            Perafán, era signo de su condenación eterna y
            San Luis tuvo que aclararles desde el púlpito,
            que por el contrario, ciertamente aquel caballero
            se había salvado por virtud de su devoción al

            Santo Rosario y que la Santísima Virgen ya lo
            había sacado del Purgatorio y ahora estaba en el

            Cielo gozando de la gloria eterna de Dios.
                  Ocurrió también, que un valenciano
            llamado Jaime Rafael Francés, que padeció una
            tormenta y su barco naufragó en alta mar a una

            considerable distancia de Cartagena de Indias,
            se salvó encomendándose a la Virgen del

            Rosario y nadando durante un día y dos noches


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