Page 140 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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¡Es verdad!, hoy aún no hemos hecho
ningún sacrificio por los pecadores. Tenemos
que hacer éste.
Puso el higo en la cesta, hizo el
ofrecimiento, y nos fuimos dejando allí los
higos, para convertir a los pecadores. Jacinta
repetía con frecuencia estos sacrificios, pero no
me detengo a contar más, porque no acabaría
nunca.
Casa de los padres de Lucia
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