Page 12 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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El P. Romagosa añade que vio “un movi-
miento del líquido mientras surgía lentamente
del párpado inferior”.
Pero el P. Romagosa quería eliminar dudas.
Notó que la imagen tenía una corona sujeta a la
cabeza por un asta metálica. Se le ocurrió una
pregunta: ¿no habrá sido introducida, en el
orificio en que penetra el asta, cierta cantidad
de líquido que después se filtró hasta los ojos
de la imagen?
Terminado el llanto, el P. Romagosa retiró
la corona de la cabeza; el asta metálica estaba
enteramente seca. Entonces introdujo, en el
orificio respectivo, un alambre revestido de un
papel especial que forzosamente absorbería
cualquier líquido que estuviese allí. Pero el
papel salió enteramente seco.
No satisfecho todavía con tal experiencia, el
P. Romagosa introdujo en el orificio cierta
cantidad de líquido. Sin embargo, los ojos se
conservaron absolutamente secos. El P.
Romagosa puso entonces la imagen de cabeza
hacia abajo. Todo el líquido introducido en el
orificio escurrió normalmente. Estaba
cabalmente probado que desde el orificio de la
cabeza —único existente en la imagen— no
sería posible ninguna filtración de líquido hacia
los ojos.
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