Page 13 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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El P. Romagosa finalmente creyó y se arro-
               dilló.

                     El misterioso llanto nos muestra  a la
               Virgen de Fátima llorando sobre el mundo
               contemporáneo                como         otrora        Nuestro

               Señor  lloró  sobre  Jerusalén.  Lágrimas  de
               afecto        tiernísimo,          lágrimas         de      dolor
               profundo, en la previsión del castigo que
               vendrá.

                     Vendrá para los hombres del siglo XX, si no
               renuncian a la impiedad y a la corrupción; si no
               luchan contra la auto demolición de la Iglesia,

               el maldito  humo de Satanás  que,  según dijo
               S.S  Pablo  VI,  ha  penetrado  en  el  recinto
               sagrado.

                     ¡Todavía  hay  tiempo,  pues,  de  detener  el
               castigo, lector, lectora!


                     Pero,  dirá  alguien,  ésta  no  es  una
               meditación propia para la amenidad en la cual
               me gusta vivir.

                     ¿No  es  preferible,  pregunto,  leer  hoy  este
               artículo sobre la suave manifestación de la
               profética  melancolía  de  nuestra  Madre,  a
               soportar los días de amargura trágica que, si no
               nos enmendamos tendrán que venir?





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