Page 438 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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movidos por el Espíritu Santo, elevamos
directamente a tu corazón; abraza con amor de
Madre y de Sierva del Señor, este mundo
humano nuestro, que te confiamos y
consagramos, llenos de inquietud por la suerte
terrena y eterna de los hombres y de los
pueblos.
De modo especial confiamos y consagramos
aquellos hombres y aquellas naciones, que
tienen necesidad particular de esta entrega y
de esta consagración. ¡“Nos acogemos a tu
protección Santa Madre de Dios”! ¡No
desprecies las súplicas que te dirigimos en
nuestras necesidades!
He aquí que, encontrándonos hoy ante ti,
Madre de Cristo, ante tu Corazón
Inmaculado, deseamos, junto con toda la
Iglesia, unirnos mediante la consagración que,
por amor nuestro, tu Hijo hizo de Sí al Padre
cuando dijo: “Yo por ellos me santifico,
para que ellos sean santificados en la verdad”.
Queremos unirnos a nuestro Redentor en
esta consagración por el mundo y por los
hombres, la cual, en su Corazón divino, tiene el
poder de conseguir el perdón y de procurar la
reparación.
El poder de esta consagración dura por
siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y
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