Page 62 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Otro:
¡...a mi hijo, que está en la guerra!
Otro:
¡Que convierta a un pecador!
Otro:
¡Que me dé la salud, que estoy
tuberculoso!
Etc., etc...
Allí aparecían todas las miserias de la pobre
humanidad. Y algunos gritaban desde lo alto de
los árboles y paredes, donde se subían con el
fin de vernos pasar. Diciendo a unos que sí, y
dando la mano a otros para ayudarles a
levantarse del polvo de la tierra, ahí íbamos
andando gracias a algunos caballeros que nos
iban abriendo el paso por entre la multitud.
Cuando ahora leo en el Nuevo Testamento
esas escenas tan encantadoras del paso del
Señor por Palestina, recuerdo éstas que, tan
niña todavía el Señor me hizo presenciar en
esos pobres caminos y carreteras de Aljustrel a
Fátima y a Cova de Iría.
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