Page 43 - Libro de Chiquinquirá
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Meditación para el día Primero
¡Salve María!
Amada Madre, con alegría nos
atrevemos a expresaros el saludo que
el mismo Dios os hace por medio de su
Arcángel San Gabriel (Lc 1, 28-32) y
damos infinitas gracias por vuestro Sí
generoso a la voluntad del Padre
Eterno, que os hizo bendita entre todas
las mujeres.
Vos soy el tabernáculo vivo de la
Divinidad, donde se encarnó el Verbo
de Dios, Nuestro Salvador y Señor
Jesucristo. Fuiste la más dichosa por
escuchar su Palabra, concedednos que
acojamos con humildad lo que Dios
quiere para nuestra vida y nuestra
Patria, de manera que seamos en
nuestras familias, parientes, amigos y
compañeros de trabajo, ejemplos de
bondad, sal de la tierra y luz del
mundo.
Interceded Madre para que por los
méritos de la vida, pasión y muerte de
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