Page 48 - Libro de Chiquinquirá
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Oración final de la Novena para

                              todos los días


                  Oh Virgen, Bella flor de nuestra
            tierra, envuelta en luz del patrio
            pabellón, sois nuestra gloria y fortaleza.
            Madre de Dios y madre nuestra.

                  En burda tela avivas tu figura con
            resplandor de lumbre celestial, dando a

            tus hijos la grandiosa prenda de la vida
            inmortal.

                  A vos os canten armoniosas voces.
            Y aclamen por Reina nacional. Que el
            pueblo entero jubiloso os ofrenda el
            don de su piedad.

                  Furiosas olas a la pobre nave contra

            escollos pretende azotar, vuestro cetro
            extiendes y bondadosa calmas las
            furiosas olas del mar.

                  Broten de la tierra perfumadas
            flores que rindan culto en tu sagrado
            altar; prosiguiendo siempre en nuestra

            querida patria, los dones de la paz.

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