Page 91 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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Sin hacer alarde de prepotencia por ser la elegida
de Dios, vuestro testimonio de humildad nos enseña
a permanecer unidos y perseverantes en la fe católica,
apostólica y romana, para que se aleje de nosotros toda
raza de demonios y brille con decisión y firmeza la
luz espiritual que nos viene de Dios para resistir a las
tentaciones y ser resilientes ante las pruebas.
¡Santísima Madre mía, Virgen del Rosario de
Chiquinquirá de La Estrella! Por los dolores que sintió
vuestro corazón en la pasión de vuestro amantísimo Hijo,
alcanzadme un verdadero amor a la cruz y a los padeci-
mientos, para que imitando a mi soberano Maestro, me-
rezca por sus padecimientos una santa y buena muerte.
Amén.
Se dice con mucha devoción el favor que se está
pidiendo, y se reza un Padrenuestro, tres Avemarías y
un Gloria. Se finaliza igual que en el día primero.
Meditación para el día Séptimo
¡Ruega por nosotros los pecadores!
Madre Santísima, sois la mujer fiel y misericordiosa,
y nunca dejáis de interceder ante el trono de Dios por
todos nosotros. Así como el mismo Jesucristo lo hizo
desde lo alto de la Cruz, cuando os encomendó al
Apóstol San Juan, y en él a toda la humanidad: “mujer
he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tu madre”. (Jn 19, 26-27). Por
esto a vuestro amparo confiados nos acogemos, en que
elevaréis nuestra súplica al Padre Eterno.
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