Page 99 - Libro Nuestra Señora de La Estrella
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Meditación para el día Octavo

                       ¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

                  Santa  María,  auxilio de los  cristianos. Tú fuisteis  el
            modelo perfecto de madre que el Padre Eterno nos envió
            como la nueva Eva para que siguiésemos a Jesucristo, tanto

            que os hizo subir hasta su Presencia en cuerpo y alma, para
            coronaros como Reina de los Santos Ángeles, los hombres
            y todo el universo creado.

                  En  vos  se cumplió la sentencia que decretó  sobre la
            serpiente el día que engaño a Eva: “Yo pondré enemistades
            entre ti y la mujer, y entre tu raza y la descendencia suya: ella
            quebrantará tu cabeza” (Gn 3:15).

                  Madre,  os  pedimos que  oréis  por tantos familiares y

            amigos que ya partieron para la eternidad, para que les sea
            concedido el favor de salir cuanto antes del purgatorio por
            los méritos de  vuestro  Hijo,  Nuestro  Señor Jesucristo y

            sean acogidos por Él en el cielo.

                  ¡Oh Madre clementísima, Virgen del Rosario de
            Chiquinquirá de La Estrella! Os ruego encarecidamente
            que por las gracias de que os colmó vuestro Divino Esposo,
            el Espíritu Santo,  el día de Pentecostés, me alcancéis los

            dones del espíritu para  saber cumplir fielmente  mis
            deberes hasta el fin de mi vida.

                                                                              Amen











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