Page 47 - Propiedad privada Institución y Derecho
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En otras palabras, la distinción entre empleados y emplea-
dores no es solo una distinción legítima, sino que existe
una unidad del cuerpo social, que hace al empleado y al
empleador solidariamente responsables del mantenimiento
de esta desigualdad, en los términos y dentro de los límites
de la Ley natural.
En la Encíclica Same Graves de Communi, León XIII dice:
“Las clases superiores no son menos útiles que las inferiores
para la conservación y mejora de la sociedad”.
Vemos que no se trata de un privilegio injusto ni de una
desigualdad odiosa, sino que es condición necesaria para
alcanzar el bien común. Y, el propio León XIII, en su En-
cíclica Rerum Novarum, dice: “El error capital –nótese que
la expresión ‘error capital’ es muy grave– en la presente
materia consiste en creer que las clases sociales son enemi-
gas unas de otras, como si la naturaleza hubiera armado a
los ricos contra los pobres y a los pobres contra los ricos,
para combatirse en un duelo obstinado. Esto constituye
una aberración tal, que se hace necesario situar la verdad
en donde corresponde. Pues así como en el cuerpo humano
los miembros, a pesar de ser distintos, están maravillosa-
mente adaptados entre sí, de modo que forman un todo
exactamente proporcionado y funcional, así, en la socie-
dad, las dos clases están destinadas por la naturaleza a unir-
se armoniosamente y a mantenerse en perfecto equilibrio.
La concordia entre las clases sociales trae consigo el orden
y la belleza; por el contrario, del conflicto perpetuo solo
pueden resultar la confusión, la pobreza extrema y la lucha
salvaje.
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