Page 151 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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mucho; ni a mi madre, porque no quiero que se
aflija.
Otro día la encontré abrazando una
estampa de Nuestra Señora y diciendo:
¡Oh Madrecita mía del Cielo!, entonces ¿yo
he de morir sola?
La pobre niña parecía asustarse con esta
idea. Para animarla, le dije:
¿Qué te importa morir solita, si Nuestra
Señora te viene a buscar?
Es verdad, no me importa nada; pero no sé
cómo será; a veces no recuerdo que ella viene
a buscarme; sólo recuerdo que moriré sin que
tú estés a mi lado.
Partida para Lisboa
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Llegó por fin el día de salir para Lisboa
( 24 ); la despedida partía el corazón.
Permaneció mucho tiempo abrazada a mi
cuello, y de- cía llorando.
Nunca más volveremos a vernos. Reza
mucho por mí hasta que yo vaya al Cielo;
36 De Lisboa me mandó todavía decir que Nuestra Señora ya la había
ido a ver; que le había dicho la hora y el día en que moriría, y me
recomendaba que fuese muy buena.
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