Page 147 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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gusto a su hija, me volvió a llevar otra vez.

                     A  mi regreso la  encontré  con  la  misma
               alegría  por  poder  sufrir  por  amor  a  nuestro
               buen Dios, para reparar el Inmaculado Corazón
               de  María,  por  los  pecadores  y  por  el  Santo

               Padre.  Todo  esto  era  su  ideal,  era  de  lo  que
               hablaba.

                     Regreso a Aljustrel

                     Volvió aún por algún tiempo a casa de sus
               padres.  Tenía  una  gran  herida  abierta  en  el
               pecho, cuyas curas diarias sufría sin una queja,

               sin mostrar las menores señales de enfado.

                     Lo     que      más       le     costaba        eran      las
               frecuentes  visitas  e  interrogatorios  de  las
               personas que la buscaban, de las que ahora no
               podía esconderse.


                     Ofrezco  también este sacrificio por los
               pecadores  –decía con resignación:  ¡Quién
               pudiera ir otra vez al Cabezo para poder rezar
               un  Rosario  en  nuestra  gruta!  Pero  ya  no  soy
               capaz. Cuando vayas  a  Cova  de  Iría,  reza  por
               mí.  Ciertamente nunca  más  volveré  allí–  decía
               llorando.

                     Un dia me dijo mi tía: Pregunta a Jacinta

               qué es lo que piensa cuando está tanto tiempo



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