Page 143 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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¡Si tú supieses cuánto me cuesta tomarla!
En otra ocasión me dijo
Cada vez me cuesta más trabajo tomar la
leche y los caldos; pero lo hago sin decir nada,
por amor a Nuestro Señor y al Inmaculado
Corazón de María, nuestra Madrecita del Cielo.
¿Estás mejor?, Ie pregunté un día.
Ya sabes que no mejoro.
Y añadió: – ¡Tengo tantos dolores en el
pecho!, pero no digo nada; sufro por la
conversión de los pecadores.
Cuando un día llegué junto a ella me
preguntó: “¿Has hecho hoy muchos sacrificios?
Yo he hecho muchos. Mi madre ha salido, y yo
quise ir muchas veces a visitar a Francis- co y
no fui.”
Visitas de Nuestra Señora
Por entonces, se recuperó un poco; y a
veces se levantaba y se sentaba en la cama de
su hermano. Un dia me mandó llamar, para que
fuese junto a ella deprisa. Allí fui corriendo, y
me dijo:
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