Page 19 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Recojamos un retrato fisionómico de la
época que responde perfectamente a las
fotografías conocidas:
Cabeza alta y ancha. Ojos castaños,
grandes y vivos. Cejas poco densas, na-
riz chata, boca ancha, labios gruesos.
Barbilla redonda. Cara algo más que lo
na- tural. Cabellos rubios y finos. De
estatura, baja, pero alta para su edad
(entonces: 13 años y seis meses).
Facciones bastas, pero rostro simpático.
Aire de gravedad y de inocencia. Viva,
inteligente, pero modesta y sin preten-
siones. Manos gruesas, de trabajo, de
tamaño regular.
La jovencita Lucía entra en el Colegio de
Oporto con catorce años y tres meses. Allí re-
cibe una educación moral y religiosa excelente.
La educación cultural es más deficiente, puesto
que apenas pasa de la instrucción primaria. Y,
desde luego, Ia preparación de labores femeni-
nas es muy buena. Pero la pequeña Lucía, con
su gran talento, con su gran memoria y con su
tesón y seriedad de conducta, habría de sacar
de todo ello una formación que podríamos lla-
mar suficientemente completa.
Lucía, ya antes de entrar en el Colegio,
había tenido algunos vagos deseos de consa-
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