Page 263 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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En      parte,       la     Hermana          es
                     responsable,  delante  de  Nuestro  Señor,
                     del estado de fervor o negligencia de las
                     hermanas  en  la  observancia,  porque  el
                     fervor  se  alimenta  o  se  enfría  en  los
                     recreos,  y  las  Hermanas  hacen  los
                     recreos  que  la  Hermana  hace. Por tal o
                     cual  conversación  que  la  Hermana
                     suscitó en el recreo, tal o cual Hermana
                     obtuvieron  un  conocimiento  más  claro
                     de la regla. Y se decidieron a observarla
                     con más exactitud.


                     ¿Qué  será  esto?  No  lo  sé.  Tal  vez  una
               moneda más que el Señor quiso confiarme, de
               la  cual  me  pedirá  cuentas.  Ojalá  yo  sepa
               negociar con ella para devolvérsela multiplicada
               mil veces.

                     Buena memoria de la Vidente


                     Tal vez alguien quiera preguntar: ¿cómo es
               que la Hermana se acuerda de todo esto? Cómo
               es, no lo sé.

                     Nuestro buen Dios, reparte sus dones como
               quiere y me dio a mí este poquito de memoria;
               y, por ello, solamente Él sabe cómo es.


                      Además,  entre  las  cosas  naturales  y
               sobrenaturales,  me  parece  encontrar  una  dife-
               rencia, que es:



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