Page 258 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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secreto, hasta el día en que V. Excia. Rvma.,
mandó pedir el consentimento de mi madre.
Lucía se despide de Fátima
Se señaló, por fin, el día de mi partida. La
víspera fui, pues, con el corazón encogido por
la nostalgia, a despedirme de todos nuestros
lugares, bien segura de que era la última vez
que los pisaba: el Cabezo, el Roquedal, los
Valinhos, la iglesia parroquial, donde el buen
Dios había comenzado la obra de su
misericordia, y el cementerio, donde dejaba los
restos mortales de mi querido padre y de
Francisco, que no había podido olvidar.
De nuestro pozo me despedí ya iluminado
por la pálida luz de la luna; y de la vieja era,
donde tantas veces había pasado largas horas
contemplando el lindo cielo estrellado y las
maravillosas salidas y puestas de sol, que de
cuando en cuando me encantaba, haciendo
brillar sus rayos en las gotas de rocio, que por
las mañanas cubrían las montañas, como si
fuesen perlas; y por las tardes, los copos de
nieve, cuando ésta caía durante el día
pendientes de los pinos que hacían recordar las
bellezas del Paraíso.
Por la mañana, acompañada de mi madre y
de un pobre trabajador que iba a Leiría,
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