Page 254 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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allí pasaba largas horas.
Gracias a Dios que, pasado algún tiempo,
mi madre decidió ir a Lisboa y llevarme
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consigo .
Por mediación del Señor Doctor Formigão,
una piadosa señora nos recibió en su casa y se
ofreció a pagar mi educación en un colegio si yo
quería quedarme allí. Mi madre y yo aceptamos,
agradecidas, la caritativa oferta de la señora, de
nombre doña Asunción Avelar.
Mi madre, después de haber consultado a
los médicos, y de oír que necesitaba una
operación de riñones y espalda, pero que ellos
no se responsabilizaban de su vida, en vista de
que también tenía una lesión de corazón, volvió
a casa, dejándome entregada a los cuidados de
aquella señora.
Cuando ya lo tenía todo preparado y
señalado el día para entrar en el colegio, dijeron
que el Gobierno había sabido que yo estaba en
Lisboa y me buscaba. Me llevaron, entonces, a
Santarém, a casa del señor Dr. Formigão,
donde estuve algunos días escondida, sin que ni
siquiera me dejaran ir a Misa. Y por fin, la
72 Lucía estuvo en Lisboa desde el 7 de julio hasta el 6
de agosto de 1920. A continuación fue a Santarém y de
aquí regresó a Aljustrel, el 12 de agosto.
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