Page 249 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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costó tánto tomar la leche! Pero quise ofrecer
este sacrificio a Nuestro Señor.
Otro día, por la mañana, la encontré muy
desfigurada y le pregunté si se encontraba
peor.
Esta noche, dijo, tuve muchos dolores, y
quise ofrecer a Nuestro Señor el sacrificio de
no moverme en la cama; por eso no dormí
nada.
Otra vez me dijo:
Cuando estoy sola, dejo la cama para rezar
las oraciones del Ángel; pero ahora ya no soy
capaz de llegar con la cabeza al suelo, porque
me caigo. Rezo sólo de rodillas.
Un día, en que tuve ocasión de hablar con el
Sr. Vicario, su Rvcia., me preguntó por Jacinta y
su estado de salud. Le dije lo que me parecía de
su estado de salud, y después, conté a su
Rvcia., lo que ella me había dicho: que ya no era
capaz de inclinarse hasta el suelo para rezar.
Su Rvcia. me mandó, entonces, decirle que
no quería que descendiese más de la cama para
rezar; que echada en la cama rezase sólo lo
que pudiese, sin cansarse. Le di el recado en la
primera ocasión que tuve y ella me preguntó:
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