Page 245 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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“¡Qué cosa!, Nuestra Señora me curó, y yo
parece que aún no creo. No sé cómo es esto.”
Muerte del padre
Nuestro buen Dios me dio este consuelo,
pero de nuevo llamaba a la puerta con otro
sacrificio, no menos pequeño.
Mi padre era un hombre sano, robusto, que
no sabía qué era un dolor de cabeza. Y, en
menos de 24 horas, casi de repente, una
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pulmonía doble, lo llevó a la eternidad .
Mi dolor fue tal que creí que moría. El era el
único que continuaba mostrándose mi amigo, y
en las discusiones que contra mí se levantaban
en familia, era el único que me defendía.
–¡Dios mío, Dios mío!– exclamaba yo
retirada en mi cuarto, nunca pensé que me
tuvieses guardado tanto sufrimiento. Pero sufro
por tu amor, en reparación de los pecados
cometidos contra el Inmaculado Corazón de
María, por el Santo Padre y por la conversión
de los pecadores.
68 El padre de Lucía falleció el 31 de julio de 1919.
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