Page 248 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Me parece  que  ya  describí,  en  el  escrito
               sobre  Jacinta,  lo  mucho  que  nos  costó  esta
               separación. Por ello, no lo repito ahora aquí.

                     Paciencia de Jacinta en la enfermedad


                     Jacinta se quedó, pues, allí con su dolencia
               que  poco  a  poco  se  fue  agravando.  Tampoco
               voy ahora a describirla, porque también lo hice
               ya.

                      Sólo  voy  a  contar  algún  que  otro  acto  de
               virtud que le vi practicar y que me parece que
               aún no describí.


                     Su madre sabía que le repugnaba la leche.
               Un  día  le  llevó,  junto con la taza de leche, un
               hermoso racimo de uvas.

                     Jacinta, le dijo, toma; si no puedes tomar la
               leche, déjala y tómate las uvas.


                     No,  madre  mía;  las  uvas  no  las  quiero,
               llévatelas;  dame  más  bien  la  leche,  que  si  la
               tomo.

                     Contenta,  pensando  que  el  fastidio  de  su
               hijita  iba  desapareciendo. Jacinta  se  volvió
               después a mí y me dijo:


                     ¡Me  apetecían  tánto  aquellas  uvas  y  me



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