Page 250 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 250
¿Y Nuestro Señor quedará contento?
– Sí, le respondí; Nuestro Señor quiere que
se haga lo que el Sr. Vicario nos manda.
Entonces está bien, nunca más me volveré
a levantar.
A mí me agradaba, siempre que podía, ir al
Cabezo, a nuestra cueva predilecta, para rezar.
Como a Jacinta le agradaban mucho las
flores, a la vuelta cogía un ramo, en la cuesta,
de lirios y peonias, cuando las había, y se lo
llevaba, diciendo:
Toma, son del Cabezo:
Ella las abrazaba, y a veces decía, con el
rostro bañado en lágrimas:
¡Nunca más volveré allá, ni a los Valinhos,
ni a Cova de Iría; y tengo tántas añoranzas!
Pero, ¿qué te importa, si vas al Cielo a ver
a Nuestro Señor y a Nuestra Señora?
Pues es verdad, respondía, quitando los
pétalos de cada flor.
244

