Page 242 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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mis padres. No estaban. Uno se bajó, entonces,
para ver si estaban escondidos. Dio una vuelta
por la casa; y después, al no encontrarlos, me
dio la orden de no salir de allí más en aquel
día; y, montando en sus caballos, se fueron.
Al caer la tarde, corrió la noticia de que la
tropa se había retirado, vencida por el pueblo; y
al ponerse el sol, yo rezaba mi Rosario en Cova
de Iría, acompañada por centenares de
personas.
Según me contaron después, cuando yo iba
prisionera, algunas personas fueron a avisar a
mi madre de lo que pasaba; ella respondió:
«Si es cierto que ella vio a Nuestra Señora,
Nuestra Señora la defenderá; y si ella miente,
está bien que sea castigada.»
Y permaneció, como antes, tranquila.
Ahora, alguien me ha de preguntar: Y mientras
pasó todo eso, ¿qué fue de tus compañeros?
No lo sé. No recuerdo nada de ellos en este
momento. Tal vez los padres, en vista de las
noticias que corrían, no los dejaron salir de
casa en ese día.
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