Page 239 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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pueblo  la  ida  a  Cova  de  Iría.  Toda  la  gente,
                muy  asustada,  me  iba  a  dar  la  noticia,
                diciendo  que  seguramente  aquel  día  era  el
                último de mi vida. Sin hacer caso de lo que me

                decían,  me  puse  en  camino  de  la  iglesia.  Al
                llegar a Fátima, pasé por entre los caballos que
                llenaban la plaza, entré en la iglesia, oí la Misa
                que      celebró       un      sacerdote        desconocido,
                comulgué y, después de dar gracias, volví en

                paz a casa, sin que nadie me dijese una sola
                palabra.  No  sé  si  no  me  vieron  o  si  no  me
                dieron importancia.


                    Por  la  tarde,  a  pesar  de  las  noticias  que
                constantemente  llegaban,  de  que  la  tropa
                hacía  esfuerzos  para  apartar  al  pueblo,  sin
                conseguirlo, allá fui  también  para rezar mi
                Rosario.  En  el  camino,  se  juntó  conmigo  un

                grupo de mujeres que habían venido de fuera.

                    Cuando me aproximaba ya al lugar, vienen
                al     encuentro         del     grupo       dos     militares,

                fustigando apresuradamente sus caballos para
                alcanzarnos.

                    Al llegar junto a nosotros, preguntaron para
                dónde  íba  mos.  Al  oír  la  respuesta  osada  de

                las mujeres – que a ellos no les importaba -,
                fustigaron  los  caballos,  haciendo  intención  de
                querer atropellarnos.



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