Page 235 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 235

cabeza! Voy a beber un poco de esta agua.

                    De  ésta  no  –le  respondí–,  mi  madre  no

                quiere  que  bebamos  de aquí, porque hace
                daño.  Vamos  allá, a  pedir una  poquita  a tía
                María dos Anjos. (Era una vecina nuestra que
                hacía poco tiempo se había casado y vivía allí
                en una casita).


                    No, de esa agua buena no quiero. Beberé de
                ésta,  porque  en vez  de ofrecer  a  Nuestro
                Señor la sed, le ofreceré el sacrificio de beber

                de esta agua sucia.

                    Verdaderamente, el agua de esta laguna era
                muy  sucia,  las ovejas  iban  a beber y a
                bañarse.  Por  ello,  mi  madre  tenía  el  cuidado

                de recomendar a sus hijos que no bebiesen de
                esta agua.

                    Otras veces decía:


                    Nuestro  Señor  debe  de  estar  contento  con
                nuestros  sacrificios,  porque  yo  ¡tengo  tanta,
                tanta sed!; pero no quiero beber, quiero sufrir

                por su amor.

                    Un día estábamos sentados en el portal de

                la casa de mis tíos, cuando nos dimos cuenta
                que       se     aproximaban            varias       personas.


                                                                              229
   230   231   232   233   234   235   236   237   238   239   240