Page 231 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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El buen sacerdote, que venía a ser Sr.
Vicario de Torres Novas, me preguntó entonces
amablemente el motivo de no haber ido a la
doctrina. Expuse entonces la determinación
que había tomado mi madre. No creyéndome
el Sr. Cura, me mandó que llamase a mi
hermana Gloria, que estaba en el atrio, para
informarse de la ver- dad. Después de saber
que las cosas eran como yo acababa de decir,
concluyó:
– Pues bien, o la niña viene ahora, estos
días que faltan, a la doctrina, y, después de
hacer la confesión conmigo, recibe la
Comunión solemne con los demás niños, o,
bien, en la feligresía no vuelve a recibir la
Comunión.
Al oír tal propuesta, mi hermana manifestó
que, cinco días an tes yo debía partir con ellas
y que nos hacía un gran transtorno; que si su
Rvcia., quería, yo iría a confesar y comulgar
un día antes de partir. El buen Párroco no
entendió la petición y se mantuvo firme en su
propuesta.
Al llegar a casa, informamos a mi madre,
que, al enterarse de lo ocurrido, fue también a
pedir a su Rvcia., que me confesara y diese la
comunión otro día. Pero todo fue inútil. Mi
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