Page 228 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Despues de las apariciones

                    Lucía va a la escuela

                    Estoy escribiendo  hasta aquí, sin ton ni
                son,  como  se  suele  decir;  y  ya  voy  dejando
                atrás algunas  cosas. Pero estoy haciendo lo

                que  V.  Excia.  Rvma.  me  dijo:  que  escribiese
                según lo fuera recor- dando con toda sencillez.
                Pues así  lo  quiero  hacer, sin que  me importe
                el orden ni el  estilo.  Me  parece que  así mi
                obediencia es más perfecta; y, por tanto, más

                agradable a Nuestro Señor y al Inmaculado
                Corazón de María.

                    Vuelvo, pues, a la casa paterna. Ya dije a V.

                Excia., que mi madre tuvo que vender nuestro
                rebaño, quedando sólo con tres ovejas que
                llevábamos con nosotros al campo; y, cuando
                no  íbamos,  les  dábamos  de  comer  algunas
                cosas en el corral.


                    Mi  madre  me  mandó,  entonces,  a  la
                escuela;  y,  en  el  tiempo  que  me  quedaba
                libre, quería que aprendiese a tejer y a coser.

                Así,  me tenía  segura en  casa  y  no  tenía  que
                perder tiempo en buscarme.

                    Un hermoso día hablaban mis hermanas de
                ir a hacer la vendimia de un rico señor de Pé




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