Page 260 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Epílogo
Pienso. Exmo. y Rvmo. Señor Obispo, haber
acabado de recoger las más bellas flores y los
más delicados frutos de mi pequeñito jardín,
para ir ahora a depositarlos en las manos
misericordiosas de nuestro Buen Dios,
representado por V. Excia. Rvma., rogándole
que lo haga fructificar en una abundante
cosecha de almas para la vida eterna. Y ya
que nuestro Buen Dios se complace en la
humilde obediencia de la última de sus
criaturas, termino con las palabras de Aquella
que Él, en su infinita misericordia, me dio
como Madre, Protectora y Modelo, con las
cuales también comencé:
– “¡He aquí la esclava del Señor! ¡Que Él
continúe sirviéndose de ella como guste”.
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