Page 273 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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muchísimo  con  algunas de las cosas reveladas
               en el secreto.

                      Ciertamente, así era. Al tener la visión del
               infierno, se horrorizó de tal manera, que todas
               las  penitencias  y  mortificaciones  le  parecían

               nada para salvar de allí a algunas almas.

                     Pues bien; ahora respondo yo al segundo
               punto  de  interrogación que,  de  muchos  sitios,
               hasta aquí me han llegado.

                     ¿Cómo        es      que      Jacinta,       siendo       tan
               pequeñita, se dejó poseer y llegó a comprender

               tan gran espíritu de mortificación y penitencia?

                     Me parece a mí que fue debido: primero, a
               una gracia especialísima que Dios por medio del
               Inmaculado  Corazón  de  María  le  concedió;
               segundo, viendo el infierno y las desgracias de
               las almas que allí padecen.


                     Algunas personas, incluso  piadosas, no
               quieren  hablar  a  los  niños  pequeños  sobre  el
               infierno, para no asustarlos. Sin embargo Dios
               no dudó en  mostrarlo  a  tres  y  una de  ellas
               contando apenas seis  años. Él  bien  sabía  que
               habría  de  horrorizarse  hasta  el  punto de,  casi
               me atrevería a decir, morirse de susto.


                     Con frecuencia se sentaba en el suelo o en



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