Page 280 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Hablando  de  esto  entre  nosotros,  Jacinta
               decía:

                    ¡Tengo tanta pena de no poder comulgar en
               reparación  de los  pecados  que  se  cometen
               contra el Inmaculado Corazón de María!


                    También         anteriormente            apunté,        como
               Jacinta, entre las muchas jaculatorias que el P.
               Cruz nos sugirió, escogió la de: ¡Dulce Corazón
               de María, sé la salvación mía!

                    A  veces,  después  de  decirla,  añadía,  con
               aquella sencillez que le era propia:


                    ¡Me agrada tanto el Inmaculado Corazón de
               María! ¡Es el Corazón de nuestra Madrecita del
               Cielo!  ¿A  ti  no  te  gusta  decir muchas  veces:
               ¿Dulce       Corazón         de     María?,       ¿Inmaculado
               Corazón de María? ¡Me agrada tanto, tanto!...


                    A veces,  cuando  recogía  flores  del  campo,
               cantaba  en  ese momento  con  una  música
               inventada por ella:

                    ¡Dulce  Corazón  de  María,  sé  la  salvación
               mía! ¡Inmaculado Corazón de María, convierte a
               los pecadores, libra a las almas del infierno!







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