Page 285 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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contrición y enmienda. Espero que Jacinta
interceda por nosotros en el Cielo.
Ya dije en las anotaciones que envié sobre
el libro Jacinta, que ella se impresionaba
mucho con algunas cosas reveladas en el
secreto. Por ejemplo, con la visión del infierno,
con la desgracia de tantas almas que para allá
iban; la futura guerra, cuyos horrores ella
parecía tener presentes, le hacía estremecer de
miedo. Cuando la veía muy pensativa, le
preguntaba:
Jacinta, ¿en qué piensas?
Y no pocas veces me respondía:
En esa guerra que ha de venir, en tanta
gente que ha de morir e ir al infierno. ¡Qué
pena! ¡Si dejasen de ofender a Dios no vendría
la guerra, ni tampoco irían al infierno!
A veces me decía también:
Tengo pena de ti. Francisco y yo vamos al
Cielo y vas a quedarte aquí solita. Pido a
Nuestra Señora para que te lleve también al
Cielo, pero Ella quiere que quedes aquí durante
algún tiempo. Cuando veas la guerra no tengas
miedo, en el Cielo pediré por ti.
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