Page 295 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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5. Todo lo que todavía pudiese recordar
sobre Jacinta.
6. No dejar de escribir los versos profanos
que cantaban.
7. Leer el libro del P. Fonseca y anotar todo
lo que le pareciese menos exacto.
Y, efectivamente, con un esfuerzo notable, y
con una limpidez admirable, Lucia trata de
todas esas cuestiones, dándoles una cumplida y
extensa respuesta. Con toda verdad, podía decir
al Sr Obispo: Me parece haber escrito todo lo
que, por ahora, V. Excia. Rvma., me mandó.
Advertidamente, por lo tanto, sólo calla la
tercera parte del secreto.
Y, en cuanto al espíritu con que escribe, no
difiere de las anteriores: ...obediencia y
abandono en Dios, que es quien obra en mí. En
verdad, yo no soy más que el pobre y
miserable instrumento del que Él se quiere
servir... el Divino Pintor reducirá a las cenizas
del túmulo su inútil instrumento, hasta el día
de las Aleluyas eternas.
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