Page 403 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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bajo la luz de una universal súplica por la paz
de todas las almas y de todas las naciones.
Palabra y contenido
Es verdad que, para algunas almas no
acostumbradas a elevarse por encima del
homenaje puramente oral, el Rosario puede ser
recitado como una monótona sucesión de las
tres oraciones: el Padrenuestro, el Ave María y
el Gloria, dispuestas en el orden tradicional de
quince decenas. Esto, sin duda, ya es algo.
Pero —debemos también repetirlo— es tan sólo
preparación o resonancia exterior de una
plegaria confiada, mas no vibrante elevación
del espíritu en coloquio con el Señor, buscado
en la sublimidad y ternura de sus misterios de
amor misericordioso por la humanidad toda
entera.
La verdadera substancia del Rosario bien
meditado está constituida por un triple
elemento, que da a la expresión vocal unidad y
reflexión, descubriendo en vivaz sucesión los
episodios que asocian la vida de Jesús y de
María, con referencia a las varias condiciones
de las almas orantes y a las aspiraciones de la
Iglesia universal.
Para cada decena de Avemarías he aquí un
cuadro, y para cada cuadro un triple acento,
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