Page 404 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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que es al mismo tiempo: contemplación
mística, reflexión íntima e intención piadosa.
Contemplación mística
Ante todo, contemplación pura, luminosa,
rápida, de cada misterio, es decir, de aquellas
verdades de la fe que nos hablan de la misión
redentora de Jesús. Contemplando, nos
encontramos en una comunicación íntima de
pensamiento y de sentimiento con la doctrina y
con la vida de Jesús, Hijo de Dios e Hijo de
María, venido a la tierra para redimir, instruir y
santificar: —en el silencio de la vida oculta,
hecha de plegaria y de trabajo; —en los dolores
de su santa Pasión; —en el triunfo de la
resurrección, como en la gloria de los cielos
donde está sentado a la diestra del Padre,
asistiendo y vivificando siempre con el Espíritu
Santo la Iglesia fundada por El, que progresa
en su camino a través de los siglos.
Reflexión íntima
El segundo elemento es la reflexión, que
desde la plenitud de los misterios de Cristo se
difunde con viva luz sobre el espíritu del
orante. Cada uno advierte, misterio por
misterio, la oportuna y buena enseñanza para
sí, en orden a la propia santificación y a las
condiciones en que vive; y bajo la continua
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