Page 461 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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el  punto  de  hacerse  él  mismo  hombre,  para
               atraer a sí y para reunir en sí a todo el mundo
               por medio del Hijo encarnado, Jesucristo.

                     No  se  trata,  pues,  de  comunicaciones
               intelectuales, sino de  un proceso vital, en el

               cual Dios se acerca al hombre; naturalmente en
               este proceso se manifiestan también contenidos
               que tienen que ver con la inteligencia y con la
               comprensión del misterio de Dios.  El proceso
               atañe al hombre total y, por tanto, también a la
               razón, aunque  no sólo a ella. Puesto  que Dios
               es uno solo, también es única la historia que él
               comparte  con  la  humanidad;  vale  para  todos

               los tiempos y encuentra su cumplimiento con la
               vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo.

                     En  Cristo  Dios  ha  dicho  todo,  es  decir,  se
               ha manifestado así mismo y, por lo tanto, la
               revelación ha concluido con la realización  del
               misterio de Cristo que ha encontrado su

               expresión en el Nuevo Testamento:

                           El  Catecismo  de  la  Iglesia  Católica,
                     para  explicar  este  carácter  definitivo  y
                     completo de la revelación, cita un texto
                     de  San  Juan  de  la  Cruz:  «Porque  en
                     darnos, como nos dio a su Hijo, que es
                     una  Palabra  suya,  que  no  tiene  otra,
                     todo nos lo habló junto y de una vez en
                     esta sola Palabra...; porque lo que
                     hablaba antes en partes a los profetas


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