Page 492 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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es  de  Dios  no  podréis  destruirla,  y  os
               expondrías a ir contra el mismo Dios»  (Hechos
               de los Apóstoles, 5,39).

                     Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima
               Virgen  del  Rosario,  en  varias  ocasiones  se  le

               aparecieron  al  Beato  Alano,  manifestándole
               como debía de apoyarse en la sabiduría y
               trabajar con  humildad  por la  salvación de las
               almas,  sin  preocuparse  por  complacer  la
               vanidad  de  los    hombres.  En  cierta  ocasión  le
               dijo:

                     Fuiste  un  gran  pecador;  pero  he  obtenido  de
               mi  Hijo  tu  conversión,  he  rogado  por  ti  y  hubiese
               deseado de ser posible padecer toda suerte de
               dificultades para poder salvarte y hacerte digno de
               enseñar  mi  Santo  Rosario por  todas partes, pues
               los pecadores convertidos son mi gloria.

                     El Rosario, según explica el beato Alano, se
               llama así porque significa corona de  rosas.  Es

               decir  que  cuantas  veces  se  reza  como  es
               debido, se coloca sobre la cabeza de Jesús, ya
               no  una  corona  de  espinas,  sino  una  de  153
               rosas  blancas  y  16  rosas  rojas  traídas  del
               Paraíso.

                     De otro lado, la Virgen concede sus favores

               a las  personas y las familias que  con  su
               ejemplo  atraen  a  otros  a  esta  devoción  y  los
               defiende de los enemigos y de todo peligro.


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