Page 489 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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7.1 Introducción

                                Vamos, queridos amigos,
                                Vámonos al paraíso;
                                Si es aquí grande el ganar,
                                El paraíso vale mucho más.


                     «Es  inútil  que  me  acometas  –  decía  a  un
               enemigo invisible –, estoy entre Jesús y María.
               He llegado al término de mi carrera: no pecare
               más.»  Fueron  este  canto  y  estas  palabras,  las
               últimas que pronunció san Luís María Griñon de
               Monfort  (1673-1716),  sobre la paja de su
               camastro en el momento de su muerte. Todo lo

               material significativo  para  un hombre ya lo
               había entregado a lo largo de su vida, a cambio
               de su amor por Nuestra Señora.

                     En  su libro: El secreto admirable del
               Santísimo Rosario, dice:  «Por el Ave María, el
               pecado  se  destruirá,  por  el  Ave  María  toda

               gracia vendrá.»

                     Según  explica este santo, el Rosario
               comprende  dos  cosas,  la  oración  mental  y  la
               oración vocal. La oración  mental es la
               contemplación  de  los  misterios  de  la  vida,
               pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y
               la oración vocal recitar un padre nuestro y diez
               Avemaría, terminadas por  con un Gloria,

               mientras se va meditando cada misterio.



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