Page 73 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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devoción  a mi  Inmaculado  Corazón;  a
                     quien la abrace, prometo la salvación, y
                     serán queridas  de Dios estas almas
                     como flores puestas por mí para adornar
                     su trono.

                     ¿Me quedo aquí sola? – dije con pena.

                     «No,  hija.  Yo  nunca  te  dejaré.  Mi
               Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino

               que te conducirá hasta Dios.»

                     El día 10 de diciembre de 1925, se apareció
               la Santísima Virgen y al lado, suspenso en una
               nube  luminosa,  un  Niño.  La  Santísima  Virgen,
               poniéndole una mano en Su hombro, me
               mostró al mismo tiempo un Corazón que tenía
               en la otra mano, cercado de espinas.


                     Al mismo tiempo dijo el Niño:

                      «Ten  compasión  del  Corazón  de  tu
               Santísima Madre que está  cubierto  de  espinas
               que  los  hombres  ingratos  continuamente  le
               clavan,  sin  haber  quien  haga  un  acto  de
               reparación para arrancárselas.»


                     En seguida dijo la Santísima Virgen:

                     Mira,  hija  mía,  mi  Corazón,  cercado  de
               espinas  que  los  hombres  ingratos  me  clavan




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