Page 77 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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¿Y tú has propagado por el mundo aquello
                que la Madre del Cielo te pedía?

                    Conociendo entonces que era Jesús, dije:

                            Jesús mío, Vos sabéis bien lo que
                     mi  confesor  me  dijo  en  la carta  que
                     os leí. Me decía que era necesario que
                     aquella  visión  se  repitiese,  que

                     hubiese hechos para que fuese creíble
                     y  que  la  Madre  Superiora  sola,  para
                     propagar ese hecho, nada podía.


                    Es verdad que la Madre Superiora sola nada
                puede,  pero con  mi  gracia  lo  puede  todo;  y
                basta  que  tu  confesor  dé  licencia, y  que  tu
                Superiora lo diga, para que sea creído, aún sin

                saberse a quién fue revelado.


                    Sin embargo, mi confesor decía en la carta
                que esta devoción no hacía falta en el mundo,
                porque  ya  había  muchas  almas  que  Os
                recibían en los Primeros Sábados en honra de
                Nuestra Señora y de  los  quince  misterios  del

                Rosario.

                    Es  cierto,  hija  mía,  que  muchas  almas  los
                comienzan,  pero  pocas los acaban.  Y las que

                los terminan, es con el fin de recibir las gracias
                que a eso están prometidas, pero me agradan
                más las que hagan los cinco Primeros Sábados


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