Page 76 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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En el día 15 (febrero de 1926), andaba yo
                muy ocupada  con mis oficios y ya no me
                acordaba de aquello casi  nada. Yendo a
                arrojar  un  cubo  de  basura  fuera  de  la

                propiedad,  donde  algunos  meses  atrás  había
                encontrado a un niño, le pregunté si sabía el
                Avemaría.

                    Respondiéndome que sí; le mandé que  la

                dijese para oírla yo; más, como no se resolvía
                a decirla solo, la dije yo con él tres veces. Al
                fin de las tres Avemarías, le pedí que la dijese
                solo.


                    Pero,  como  él  se  calló  parecía  que  no  era
                capaz de decirla solo, le pregunté si sabía cuál
                era  la  Iglesia  de  Santa  María,  me  respondió
                que sí. Le dije que fuese allí todos los días y

                que  dijese  así:  “Oh  Madre  mía  del  Cielo,
                dadme a vuestro Niño Jesús”. Le enseñé esto y
                entré en casa.


                    En ese  mismo  día, volviendo  yo allí como
                de costumbre, encontré un  niño que me
                pareció ser el mismo, y entonces le pregunté:


                    ¿Has  pedido  el  Niño  Jesús  a  la  Madre  del

                Cielo? El niño se vuelve hacia mí, y dice:





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