Page 91 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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obediencia en favor de la conversión de los
pobres pecadores, por los cuales esta alma
tanto se sacrificó.
Bien sé que V. Excia. Rvma., no espera de
mí un escrito acabado, ya que conoce mi
incapacidad e insuficiencia. Iré, pues,
contando a V. Excia. Rvma., lo que recuerdo
sobre esta alma, de la que nuestro buen Dios
me hizo la gracia de ser la más íntima
confidente; y de la que conservo la mejor
añoranza, estima y respeto, por causa de la
alta idea que tengo de su santidad.
B. Silencio sobre algunos asuntos
Excmo. y Rvmo. Señor: a pesar de mi
buena voluntad en obedecer, pido que me
concedáis reservar algunas cosas que también
dicen respecto a mí, desearía que sólo fuesen
leí das en los umbrales de la eternidad.
Pongo la Santísima Virgen como ejemplo?
¿No nos dice el Sagrado Evangelio que María
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guardaba todas las cosas en su Corazón? Y
¿quién mejor que este Inmaculado Corazón
nos podría descubrir los secretos de la divina
Misericordia? Y, sin embargo, se los llevó
12 Lc. c. 2,19 y 51.
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