Page 92 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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                guardados, como en un jardín cerrado , para
                el palacio del Divino Rey.

                   Todavía me acuerdo de una máxima que me
               dio  un  venerable sacerdote,  cuando  yo  tenía
               sólo  11  años.  Fue,  como  tantos  otros,  a  ha-

               cerme  algunas  preguntas.  Entre  otras,  me
               interrogó  acerca  de  un  asunto  del  que  yo  no
               quería  hablar.  Y  después  de  haber  deshojado
               todo  su  repertorio  de  interrogantes,  sin
               conseguir  obtener,  sobre  tal  asunto,  una
               respuesta  satisfactoria;  y  comprendiendo,  tal
               vez, que tocaba un asunto demasiado delicado,
               el venerable sacerdote, bendiciéndome, dijo:


               – Haces bien, hija mía, porque el secreto de la
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               Hija  del  Rey ,  debe  permanecer  oculto  en  el
               fondo de su corazón.

               No entendí por entonces el significado de estas
               palabras,  pero  comprendí que aprobaba mi

               comportamiento,  y  como  no  las  olvidé,  las
               comprendo ahora. Este venerable sacerdote era
               entonces  Vicario de Torres  Novas.  Su  Excia.  no
               sabe  bien  cuánto  le  agradezco  estas  palabras,
                                                                 15
               pues hicieron mucho bien a mi alma .

               13  Cant 4,12
               14  Cant 4,1-3.

               15  P. Antonio de Oliveira Reis, entonces Vicario de
               Torres Novas (+1962).


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