Page 170 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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de la sociedad, donde se hace ablación radical de toda
distinción moral y reglamento, afirmando errores tales,
como: que la única diferencia entre el hijo y el padre es
que uno nació primero y el otro nació después, que el es-
poso y la esposa tienen iguales deberes ante los hijos, que
el alumno y la alumna son iguales ante los docentes, que
la diferencia entre el jefe y el empleado es únicamente
por la función del uno mandar y el otro la de obedecer;
que en la búsqueda de la igualdad se impone la instaura-
ción de una sociedad de las emociones donde lo jurídico
y toda forma de relación de autoridad es relativa.
Lograr que no exista responsabilidad moral objetiva,
ni jurídica penal, sino satisfacciones individuales liber-
tarias donde se elimine la relación de caridad cristiana
entre el propietario y el trabajador, la cual debe quedar
superada por la igualdad proveniente de los avivamien-
tos que envía un dios demócrata, en que todo beneficio
social legítimo debe provenir exclusivamente del Estado
bajo la forma de subsidio de conformidad con la moral
del partido político de turno o ser reconocido como una
resultante de la lucha de clases, que en última instancia
sería la que vendría a imponer a la fuerza la “disciplina”
social típica de las dictaduras comunistas.
Frente a estos errores lo que en realidad se requiere
es una pastoralidad sanadora, centrada en el bien común
para todas las clases sociales, es decir, de una auténtica y
sincera articulación con la ciencia médica para prosperar
en un desarrollo social conforme al orden natural, que
no es nada diferente al orden social cristiano, desde una
visión protectora de la salud mental y la responsabilidad
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