Page 167 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
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El Apóstol San Pablo es muy claro: ¿No sabéis que
los injustos no poseerán el reino de Dios? No queráis cegaros
hermanos míos, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los
adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones,
ni los avarientos, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni
los que viven de rapiña, han de poseer el reino de Dios.
(Cor 6, 9-10).
También San Pablo nos ofrece unos indicios respecto
a la causa profunda de ciertas tendencias producto de
las estructuras sociales de pecado, que por la fuerza
avasalladora que tiene su sinergia sobre la cultura,
pueden llegar a tener efectos genéticos catastróficos.
(Rom 1, 24-32).
Al respecto, el Papa Pío XII, dio enseñanzas de gran
importancia teniendo en cuenta la unidad espiritual y
biológica del ser humano y lo saludable que es la familia
para cada persona. En su discurso del 5 de enero de 1941,
al patriarcado y la nobleza romana, dice:
De esa grande y misteriosa cosa que es la herencia, es decir,
lo que pasa a través de una estirpe a otra, perpetuándose
de generación en generación, en un rico acervo de bienes
materiales y espirituales, la continuidad de un mismo
tipo físico y moral, conservándose de padres a hijos, esa
tradición que a través de los siglos une a los miembros de
una misma familia… – de esa herencia decimos, se puede
entrever sin lugar a dudas, la verdadera naturaleza de los
aspectos materiales y también se puede considerar en esta
realidad de gran importancia, la plenitud de la verdad
humana y sobrenatural.
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