Page 162 - Nuestra Señora de Chiquinquirá de La Estrella
P. 162
la sentencia de ciertos autores recientes que niegan que
el fin primario del matrimonio es la procreación y la
educación de la prole, o enseñan que los fines secundarios
no están esencialmente subordinados al fin primario, sino
que son equivalentes e independientes de él (S.C.S. Officii,
1 abril 1944: AAS, vol. 36, a. 1944. pág. 103).
¿Se quiere acaso con esto negar o disminuir cuánto
hay de bueno y de justo en los valores personales resul-
tantes del matrimonio y de su práctica?
No, por el contrario, se quiere afirmar lo que Dios dice
en la Sagrada Escritura, que creó al hombre a su imagen
y le creó varón y hembra (Gn 1,27), y ha querido −como
repetidamente afirma en los libros sagrados− que “el hombre
abandone a su padre y a su madre y se una a su mujer y
formen una carne sola” (Gn 2, 24; Mat 19,5; Ef 5, 31).
Todo esto es, pues, verdadero y querido por Dios,
pero no debe separarse de la función primaria del
matrimonio; que es el servicio a una vida nueva, desde la
concepción hasta su pleno desarrollo como ser racional,
lo cual conlleva su sostenimiento y educación hasta que
sea independiente.
Las ofensas a la castidad
CIC 2351
La lujuria es un deseo o un goce desordenados del placer
venéreo. El placer sexual es moralmente desordenado cuando es
buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación
y de unión.
162

