Page 143 - Propiedad privada Institución y Derecho
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justo y oportuno. Esto es algo que las culturas esclavistas nun-
ca tuvieron como principio, y que tampoco lo tiene el comu-
nismo materialista que, para tener el dominio de las naciones,
utilizan la miseria y la pobreza como el mejor vehículo para
promover la lucha de clases, la agitación social y la violencia.
La Iglesia tiene una Doctrina Social, y además promueve
entre los cristianos dedicados a la política, que se hagan
leyes dirigidas a proteger a los pobres, a los necesitados y a
sus familias. En cuanto a la búsqueda del bien común, dice
el mismo Jesucristo: “Bien sabéis que aquellos que tienen
autoridad de mandar las naciones, las esclavizan, y las tratan
con imperio y poder absoluto. No debe ser así entre ustedes,
el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos”
(Mar 10, 42-43).
Jesucristo reconoce la importancia de la familia cuando, por
pedido de su Madre, convierte el agua en vino en las bodas
de Caná, a donde asistían diferentes clases sociales. Ese fue
su primer milagro de la vida pública, realizado justamente
durante una celebración familiar. En este sentido, la Iglesia
es favorable a una sociedad constituida por clases sociales
armoniosamente jerarquizadas y ligadas entre sí, unas a
otras, por el amor de Dios. Por eso dice:
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me
ama; y el que me ame será amado de mi Padre; y yo le amaré
y me manifestaré a él (Jn 14, 21).
Es muy claro, entonces, que aquellos que se dedican úni-
camente a las obras materiales, filantrópicas o educativas,
dejando de lado o escondiendo la cuestión de la prosperidad
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