Page 178 - Propiedad privada Institución y Derecho
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Por todo lo anterior, la Doctrina Social de la Iglesia siempre
afirmó el principio de subsidiaridad, estableciendo que cuan-
do la familia celular es incapaz de solucionar algo por sí mis-
ma, debe, en primera instancia, recibir el apoyo de la familia
extensa; en segunda instancia, de los amigos más próximos y
de la comunidad de vecinos; en tercera instancia, de las insti-
tuciones cercanas; en cuarta instancia, de la autoridad territo-
rial municipal; en quinta instancia, de la autoridad regional;
en sexta instancia, del Estado; y por último, en séptima y
última instancia, de la cooperación internacional.
En resumen, se puede afirmar que la concepción ideológica
igualitaria de las cosas, confrontada con lo que propone la
Doctrina Social de la Iglesia, es diametralmente opuesta al
principio de subsidiariedad.
Mientras el socialismo impone una doctrina contraria a la
naturaleza humana, la Doctrina Social de la Iglesia conduce
a una armonía que permite la construcción del Reino de
Dios y su justicia, con lo cual el ordenamiento económico y
social produce frutos buenos, tal como lo dice la Escritura:
“Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo el
resto se os dará por añadidura” (Mat 6, 33).
Una cuestión de conciencia por antonomasia
Todo lo dicho hasta aquí concierne al orden moral de la
sociedad y afecta todos los mandamientos del Decálogo,
haciendo de la organización de la sociedad humana una
verdadera cuestión de conciencia. Esto es particularmente
importante por el número incalculable de personas y de
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